Cóctel de narcóticos
Estamos que lo damos, estamos que lo regalamos. Esto parece el primer día de rebajas en el Corte Inglés. La oficina está atestada de gente y en la calle tenemos 12 grupos de turistas mareando la perdiz. Y la cosa no tiene pinta de ir a mejor.
Ayer Fausto, decidió largarse porque con tanto jaleo no hay manera de trabajar. Será…nos ha dejado tirados en la estacada. Eso sí cada hora llama para chillarnos y decirnos que lo solucionemos, ya o ya.
Y para colmo la semana que viene es la convención esa turística de los cojones. Con la ilusión que me hacía ir, ahora solo quiero escabullirme. Y es que no solo dejaré tirados todos los compañeros. Que a mi lo cierto me la trae floja, no soy de ese tipo de personas. Pero es que cuando vuelva voy a tener toda la oficina en contra. Y eso quieras que no, pues dificulta el trabajo. Vaya! Que a partir de ahora me voy a chupar topas las guardias, emergencias y marrones habidos y por haber.
Y mientras tanto he de organizar 14 visitas y 2 rutas nocturnas. Y con tan solo 2 becarios los cuales están saturadísimos. Y para rizar el rizo tengo 2 grupos de Hulms de la tercera edad. Sé que está terminalmente prohibido pero a estos les doy algo para dejarlos inconscientes o al menos apollardados. Creo que lo voy a llamar ruta por la politoxicomanía. Creo que cogeré algunas de las pastillas del botiquín de García. Ella suele tener de estas cosas y de mucho peores en esa cajita negra de la sala de juntas.
Esto es la guerra y no queremos prisioneros, que se le va hacer, el sector turístico es despiadado, sobre todo en festivos.
Slitz-bye
